lunes, 25 de abril de 2016

Al barrio Guaicaipuro llegaron la luz y el agua gracias a Marina López

Al barrio Guaicaipuro llegaron la luz y el agua gracias a Marina López
20 abril, 2016

Esta mujer llegó chamita a la UD-3 de Caricuao. Armó un rancho de tablas y en menos de seis años estaba luchando para que los servicios llegaran de forma directa a la comunidad.

Mabel Sarmiento Garmendia/@mabelsarmiento

Caracas. Una mujer aguerrida, sin pelos en la lengua, echada pa’lante. Así es Marina López, quien llegó a la UD-3 de Caricuao sin haber cumplido los 20 años y hoy día, pasados casi 40 años, lleva a cuestas la fundación del barrio Guaicaipuro.

Eso lo logró sin muchos estudios ni diplomados. Solo con las ganas de lograr una vida mejor fue que pudo darle forma a una comunidad. que hoy goza de agua en los grifos y luz eléctrica gracias a su empeño.

El barrio Guaicaipuro se formó tras una invasión, y Marina está consciente de eso. Ella llegó al sector buscando un poco de independencia. De pequeña vivió en San Martín.


“No podíamos quedarnos así: en unos ranchos con piso de tierra y cargando agua desde la avenida. Sí lo hicimos durante un tiempo. Cargué los botellones sobre mi espalda, una y otra vez, hasta que me dije que eso no era vida”, relató.


Para llegar desde la avenida principal de la UD-3 hasta su casa era debía subir un cerro empinado. Sin embargo, eso no la limitó y decidió echarle piernas a la lucha comunitaria.

Lo que decía Marina era ley en el barrio, y no por la forma impositiva que hacía las cosas, “sino porque lo hacía con sinceridad para apoyar a la gente, con mucha conciencia y siempre pensando en el bienestar de los demás”.

En 1979 comenzó formalmente su trabajo de calle. A los 19 años salió embarazada y con una niña en brazos agarró más fuerzas para lograr sus proyectos.

Marina firmando algunos de los acuerdos luego de la realización de un cabildo en 1979.

Inició las reuniones para formar una Junta de Vecinos. “Democráticamente quedé elegida, mandaba entonces Luis Herrera Campins. Aquí no había ni 30 casas”.

El barrio, contó, no tenía luz directa, ni redes de aguas limpias ni servidas. Tampoco escalones o una calle de acceso.

Fue en 1986, luego de arduas reuniones con las autoridades locales, que logró hacer un Cabildo Abierto en el liceo Francisco Fajardo de Caricuao.

“Allí sentamos a los representantes de la electricidad y del Inos, también a la policía y a líderes del Concejo Municipal y logramos los primeros acuerdos para meter las tuberías”, contó.Recibió varios cursos que la ayudaron a a fortalecer su trabajo de calle.

Los trabajos se hicieron, narró López, con las manos de los vecinos de la comunidad. Ella, para que les dieran recursos y materiales, se comprometió y dijo que los mismos beneficiados iban a trabajar en las obras. Así fue como también aprendió a pegar bloques, a levantar una columna y a meter una tubería.

Hoy día del Metro de la estación Zoológico en la UD-3 de Caricuao hasta el barrio Guaicaipuro hay que caminar cerca de 20 minutos. Luego hasta la casa de Marina hay que subir más de 170 escalones, todos asimétricos. “Pero son cambios que se lograron como yo lo llamo en ‘mí gobierno”.

López fue reelegida una y otra vez. “Hasta que llegó el Gobierno revolucionario. No quise más, pese a la insistencia de la gente. Todavía me piden que me meta de nuevo en el trabajo comunitario. Pero formalmente no lo voy a hacer, porque aquí se olvidaron las necesidades del pueblo para dividirnos en partidos políticos. Si uno es adeco o copeyano no goza de los beneficios y eso no puede ser. Aquí la gente reconoce lo que hice. Blanco o negro, gordo o flaquito, aquí todos somos pueblo”, dijo.


El programa de alfabetización Acude también llegó a la comunidad gracias Marina, así como cursos de formación para la realización de oficios.El barrio Guicaipuro tiene agua y luz directa gracias al trabajo de Marina.

Cuando su primera hija casi alcanzaba la mayoría de edad, salió embarazada de nuevo. “Nunca me casé, yo no quise que me coartaran nada, me dedicaba las 24 horas del día a mi barrio”.

Y de eso dan fe los vecinos. Por donde pasa todo el mundo la saluda, cualquiera le pregunta incluso cosas que tienen que ver con la junta comunal, y hasta le piden ayuda para los enfermos o para enterrar a alguien.

Aunque su Juta de Vecinos quedó registrada como asociación, no tiene fuerza desde el año 2.000 para ejecutar obras, ni para plantear proyectos.

Lo que sí no perdió en el sector fue el espacio ganado. “Tengo unas cornetas afuera de la casa y cuando no estoy de acuerdo lo digo por los altavoces. Y si alguien necesita algo también lo anuncio por allí. Y tanto cala mi voz en la comunidad que la gente del consejo comunal me respeta”.

En el barrio hay 175 viviendas censadas. Su casa sigue siendo la misma de tablitas y suelo corroído. Nunca se benefició de ningún gobierno.


“Y eso no me hace mella, no llegué aquí con esa idea, soy así, desprendida con esas cosas. Fíjate, cuando llegó el Plan Bolívar 2000 nos censaron y ofrecieron ayuda y aquí seguimos esperando. Por eso digo que la lucha por la comunidad no puede ser de unos cuantos, sino de la gente que la sufre y padece. Logramos más en la IV República que con esta revolución”.

Aun así Marina López es vista como la fundadora y la líder que sabe con pelos y señas todo lo que tiene que ver con la conformación, crecimiento y situación del sector.


Si pasa algo o está alguien perdido en el barrio, de seguro lo madan a su casa. “No hay nadie que llegue aquí que no me conozca, y esa es la recompensa”, afirmó esta luchadora que vende dulce de leche para poder sobrevivir, luego de haberle dejado su juventud al barrio Guaicaipuro.“La del medio, la de la blusa amarilla soy yo cuando empecé en esto de ser líder comunitario”

INFO/ http://cronica.uno/al-barrio-guaicaipuro-llegaron-la-luz-y-el-agua-gracias-a-marina-lopez/