jueves, 18 de marzo de 2021

Esquina "de TRAPOSOS ", historias de calle.

Adquiere su nombre por la desafortunada familia que allí residía. Después de contarse entre los acaudalados de la época, acogieron un infortunio de riqueza que los condujo a la miseria, generando compasión entre sus vecinos quienes tuvieron la precaución de recolectar ropa que les enviaron para que cubrieran sus cuerpos.





El cronista Enrique Bernardo Núñez  apunta que el primer ceremonial que rigió la publicación del Edicto de la Santa Fe y Anatema, el tercer domingo de Cuaresma de 1779, se menciona la calle de “Traposos”, entonces de “José Francisco Landaeta”, y Lucas Manzano expone “lo nada poético del nombre con el cual  los mantuanos la estamparon”. 


Los Mantuanos fueron la clase social aristocrática de raza blanca, descendientes de los conquistadores que vinieron a Venezuela desde el siglo XVII;  a lo largo del período colonial español y se mantuvieron luego de la gesta independentista, cuyos  principios se basaron en el honor y el valor de la hidalguía como fundamento de la jerarquización social. Entre las causas que originaron la guerra de la independencia  en Venezuela fue el interés de los mantuanos en ocupar poder político que ostentaban los gobernantes impuestos por la corona española.


Su riqueza se fundaba en la posesión de haciendas de cacao, por ello eran apodados como “grandes cacaos”, para referirse a la persona pudiente, los hombres para marcar su posición social usaban bastón, cadenas, y sombrero; las mujeres empleaban mantos  o mantillas para asistir a la misa, de allí el nombre “Mantuanos” aunado  a esto,  le colocaban cascabeles a  los ruedos de sus vestidos, para así advertir que se acercaban y se les concediera el paso.


Tenían sus asientos fijos en la iglesia, lo compraban, las mujeres se hacían acompañar de una esclava que le llevaba la alfombra donde la descendiente de españoles se arrodillaría para ofrecer sus oraciones. Camino al templo o de visita a un paisano usaban quitasoles, y eran escoltados por esclavos guiándoles el camino; con lamparitas si era de noche o cargados en sillas finamente ataviadas de día. Eran las  únicas personas que se les concedía el derecho a utilizar el título de “Don o de Doña”, y se reflejaba en su acta de nacimiento.

Se ha dificultado encontrar información de la familia que habitó en la esquina, lo cierto del caso, es que posiblemente cayó en infortunios económicos, por apuestas en juegos  de cartas; los mantuanos se reunían a compartir y los hombres aprovechaban la ocasión para hablar  asuntos de negocios, entre bebidas, tabacos, juegos, apostaban dinero y ocasionalmente sus bienes; quedando en ruinas. Tan desdichada estaba esta familia que para oír la misa en la iglesia de San Jacinto lo hacía en horas madrugueras evitando que fueran vistos con sus ropas desgastadas y sin la corte de esclavos que guiaban el camino al templo; mayor tribulación.

Conocidos de la situación que padecía aquella familia, resolvieron enviarles ropas fuera de uso para que cubriesen sus cuerpos, pero cuando se vieron atiborrados de trapos comenzaron a clasificarla, revisándola y remendándola para mejorar su aspecto y así poder ofrecérsela a otras personas, sin importar la clase social a montos  bajos. Logrando de esa manera recuperarse económicamente gracias a la venta de la ropa usada. 

Estableciendo el primer puesto de ropavejero de la capital. A partir de  ese momento, quienes le conocían les llamaron “Los Traposos”, y por generaciones aquella familia y sus herederos fueron apodados de tal forma hasta que la denominación quedará atribuida a la populosa esquina.

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martes, 16 de marzo de 2021

Mitos y leyendas: El misterio de la siniestra Pila 21 del Puente sobre el Lago: Donde la muerte ronda


En el Puente Rafael Urdaneta, en Maracaibo, Estado Zulia-Venezuela, es el segundo puente más largo en Latinoamérica, cuenta por 134 pilares que lo mantienen firme, las pilas 20, 21, 22, 23, 24, 25 y 26 son hermanas, tienen la misma altura, pero la Pila 21 es teóricamente el punto más alto y, además, es el centro del mismo.

El puente sobre el Lago de Maracaibo, como también se conoce, tiene una longitud de 8.678 metro. Seis de las pilas, de la 21 a la 26, poseen una estructura aérea de concreto de 92,5 metros, desde donde se amarra el puente, a través de un sistema de guayas ancladas en el fondo del lago. Su altura es de 45 metros y la profundidad de su base es de 60 metros.


Quienes han estado sobre el puente y cerca de las pilas, conocen las sensaciones que se viven en el lugar, como el viento sopla en él, de tal manera que parece empujar el cuerpo y produce un aullido en los oídos. También la estructura completa se mece, vibra y cruje ante el paso de los carros, que por su velocidad, cortan el aire con silbidos y estruendos.


Desde su inauguración, el 24 de agosto de 1962, el gigante de hormigón y acero ha sido testigo de cientos de suicidios a lo largo de su historia. La nefasta pila 21 es la preferida para realizar este acto. En su haber tiene centenares de víctimas tanto por encima como por debajo de ella. Muchos son los mitos y leyendas de tantas almas cobradas por la siniestra pila 21, lo cierto es que nadie ha logrado sobrevivir ante semejante caída libre.


Muchas son las suposiciones que se hablan sobre esta misteriosa pila y los siniestros sucesos que en ella ocurren. Tanto así, que la frase popular que se ha ganado este acto fatídico es “tirarse de la pila 21”, como una manera de expresar el fin último de quienes no encuentran solución a sus problemas. Sin embargo, a pesar de ser la más conocida para quitarse la vida, los registros revelan que no es la única que eligen para lanzarse.


Este lugar quedó marcado en la historia, como la zona de atracción para el encuentro entre los ciudadanos atormentados y la muerte, pero el motivo solo lo conocen aquellos que han elegido la nefasta medida. Es así como nadie ha podido descifrar el misterio, puesto que ninguno ha vuelto.


Los Bomberos INEA de Maracaibo, aseguran que no existe un registro formal de cuantos suicidios se ha ejecutado en el puente, sin embargo, conoce la bitácora del cuerpo con respecto a las mareas, a las corrientes y por dónde se van los cuerpos.


El teniente Contreras, afirma que si saltan por las mañanas, los cuerpos serán arrastrados a las riberas de El Bajo o a la Cañada de Urdaneta, mientras que si lo hacen por la tarde, se tardarán más en reflotar y seguramente llegarán a las orillas de Santa Rita.


Por otro lado, para Oscar Benedetti, el encargado de construir el puente, jamás se hubiese imaginado que tras la realización de su majestuosa obra de acero y cemento forjado, se fueran a tejer tantos misterios, que llegaron a crecer a lo largo de los años como hiedras en la memoria de quienes habitan de este lado del país.


Unos 60 metros hay desde cualquiera de las pilas del canal de navegación hasta el agua del Lago. Por esa razón advierten los expertos que es muy poco probable que una persona pudiera sobrevivir a la caída, aún no se halla con qué comparar el enorme golpe que recibe un cuerpo al entrar en contacto aguas abajo.  Tal es el siniestro paso de las corrientes debajo del puente que a veces no hace falta saltar desde las pilas más altas.


Uno de los enigmas más controversiales es el hecho de que los suicidas van, en su mayoría, en el sentido Maracaibo/COL, donde se podría decir que la pila 21 es la más cercana a la cabecera que colinda con el municipio San Francisco. La proximidad alcanzaría a ser el impulso, sin embargo, existen casos donde las personas vienen en sentido contrario y pasan al otro lado para hacerlo desde el mismo lugar que muchos de sus predecesores.


Algunos de los casos más resonados:


El 26 de febrero del año 2005, Yelitza Rincón, una mujer de 36 años se lanzó de la pila 21. Sus familiares explican que dejó una nota en las que describía sus motivos, una deuda de 600 mil bolívares de los viejos, no la dejaba dormir en paz y optó por esta salida mortal.


El 29 de agosto de 2007, Cecibel Rivas, una mujer de 20 años decidió poner fin a su vida tras saltar inexplicablemente del mismo punto, hasta la fecha no se conocen las razones de tan extrema decisión, sin mencionar que ninguno de sus familiares aún no logran aclararlo.


Otro caso revelador fue el ocurrido el 6 de julio de 2011, Vicmar Gregorio, un pescador experimentado, intentó salvar a uno de sus compañeros, que se enredó en la red de pesca en las aguas debajo de la pila 21, en medio del intento se ahogan él y otros compañeros que lo acompañaban.  El caso es que ninguno de sus familiares logró entender el hecho ocurrido ya que Gregorio anteriormente había salido ileso de situaciones bastante similares y mucho más peligrosas y acá es cuando se dice “se lo llevó la pila”.


El 7 de abril de 2013, Douglas Enrique Torres, un taxista de profesión, tomó la decisión de terminar con su vida al estrellarse contras las pasivas aguas del lago en esta pila letal.


También el 6 de junio de 2013, Alejandro Bohórquez,  un ingeniero de 34 años, que se lanzó de esta siniestra pila y dejó una nota solo indicando a quién quedaría su carro, el mismo auto en el que viajaba cuando tomó la decisión de lanzarse, pero sin explicación del motivo de su acción.



Los últimos casos


El 22 enero de 2018, Cindy Fabiola Vera Urdaneta de 29 años se lanzó de la pila 22. Aún se desconocen los motivos, aunque se presume que fue por causas económicas.


Igualmente el 13 noviembre 2017, el comerciante Darwin José Suárez de 44 años, estacionó su auto a la altura de la pila 24, para ponerle fin a su vida. Estaba atormentado por amenazas y extorsiones.


También, el 29 mayo 2017, un sexagenario a bordo de un autobús, pidió detenerse para orinar y se lanzó de la pila 21. No portaba documentos de identidad y se desconocen los motivos.


Al parecer para muchos pueden que sean casualidades de que los actos, en su mayoría, ocurran en el mismo lugar del puente, pero para otros, la maldición de la pila 21 es una verdad que divaga por los rincones de la ciudad y el estado en general.


A pesar de que nadie ha podido dar respuesta a los hechos, puesto que de todos los que se han lanzado nadie ha podido sobrevivir, los episodios son diversos: desengaños amorosos, amenazas, extorsiones, deudas y el sentir de que no hay otra salida ni soluciones, han convertido a la Pila 21 en una macabra solución a sus problemas.


INFO/ noticialdia.com/

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viernes, 12 de marzo de 2021

Mitos y leyendas: El Silbón - Espanto de los llanos venezolanos.

 


Según cuentan los lugareños este espanto o fantasma fue un hijo que mató a su padre para comerle las entrañas y el abuelo de éste lo castigó a latigazos obligándole a cargar los huesos de su padre en un saco a la vez que le maldijo de por vida... Por allí vamos a empezar para entender porque los habitantes del llano en especial los amigos parranderos y bebedores de aguardiente temen salir caminando de noche por esos largos caminos polvorientos para llegar a un baile o alguna fiesta y encontrarse el ánima de este hombre que tiene como referencia un silbido característico que le identifica cuando su presencia se halla cerca..

Debió seguramente ser un hombre con problemas de esquizofrenia o algún trastorno neurológico para cometer este acto vil contra su progenitor en algún lugar de Portuguesa (Venezuela ). Aparentemente en vida era un hombre muy alto de aproximadamente dos metros de estatura y muy delgado, ensombrerado y que como menciono antes debió llevar sobre su espalda un saco lleno de huesos para arriba y para abajo.
Los hechos se desarrollaron en algún caserío o pueblo de esa inmensa llanura hace más de un siglo aproximadamente y esta leyenda de el silbón se mantiene hasta hoy viva en las costumbres y creencias de los habitantes de estas regiones.


La leyenda se hizo popular porque los copleros que es como se les llama a los cantadores de la sabana comenzaron a propagar la historia a través de sus canciones "corridos" y contaban la historia de un hombre que tuvo un encuentro personal con el espanto llamado Juan Hilario...

Juan Hilario cuenta la canción era un hombre parrandero y mujeriego que no creía en nada ni en nadie, dirigiéndose a un baile muy sonado se encuentra con un llanero caporal de una hacienda que amablemente le saluda y le pregunta que para donde va... Juan le dice que para una fiesta; era el mes de mayo y estaba lloviendo en la tarde-noche que se avecinaba. El amigo caporal le advierte que no vaya o asista a la fiesta porque estaba tarde y era el mes de mayo el mes de "el silbón" y que podía toparse con este espanto y llevarse un susto; a lo que Juan Hilario o Juan Parrandas como también le decían le suelta una carcajada porque no creía en nada de eso.

Después de conversar se retira burlón e incrédulo y se enrumba hacia el camino que lo llevaría a la fiesta donde habrían seguramente muchas mujeres para bailar. Cuando llevaba varios kilómetros de recorrido comienza a escuchar un extraño silbido detrás de su espalda pero aun así seguía caminando... los silbidos se repetían y sonaban cada vez más cerca hasta que se consigue de frente con el espanto en persona y se produce una lucha entre los dos quedando gravemente herido por la paliza que le dió el fantasma.


Al otro día por la mañana unos músicos que venían de una fiesta se percataron que Juan Hilario estaba como un indigente en la orilla del camino y salieron a asistirlo, este contó lo que le había sucedido y desde ese día la leyenda se convirtió en música y se extendió por toda Venezuela.

INFO/ https://steemit.com/spanish/@gaborockstar
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jueves, 11 de marzo de 2021

Esquina "de SOCIEDAD ", historias de calle.


Esta esquina toma su nombre de la sociedad patriótica de 1811. En una vieja casona se reunía el pueblo y algunos diputados a oír las sesiones de la Sociedad Patriótica, donde los grandes patriotas como Miranda y Simón Bolívar se reunieron para pedir la inmediata declaración de independencia. En ella se reunieron el propio 19 de abril en sesión solemne para conmemorar tan importante día.  


Hay autores que aseguran que el nombre de sociedad existía ya antes, pues allí existía la Sociedad de Economía y Amigos del País, mandada a instaurar por el rey Carlos III.

En esta misma calle, existió la panadería del señor Ramella, famoso por ser una de las primeras panaderías que implementó las máquinas para hacer el pan, dejando el proceso de amasado a mano a un lado. Pero no solo eso, Ramella es famoso pues inventó nuestro tan querido Pan de jamón, claro, en un inicio no tenía pasas o aceitunas, solo se hacía con sobras del jamón planchado que justo llegaba en barco cada diciembre, es por ello que este rico manjar nos quedó como tradición decembrina.


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martes, 9 de marzo de 2021

Mitos y leyendas: Teresa nunca se va, misterios del Teatro Teresa Carreño.

El Teatro Teresa Carreño es el más grande de Venezuela y uno de los complejos culturales más importantes de América Latina, siendo el segundo más grande de América del Sur, sólo superado por el argentino Centro Cultural Néstor Kirchner. Está ubicado en el corazón cultural de Caracas, al final de la Avenida Paseo Colón en Los Caobos. El teatro lleva su nombre en honor a la insigne pianista venezolana Teresa Carreño, quien se dedicó en cuerpo y alma a la música hasta ser considerada la pianista más grande de los últimos dos siglos. Se codeó con los maestros europeos más importantes de la época, como Ravel, Debussy, Gounod, Rossini, Brahms o Liszt. Todos alabaron su estilo y ejecución. La crítica casi siempre estuvo de su lado, y su técnica, descrita por ella como el arte de “jugar con el instrumento”, revolucionó los cánones de la ortodoxia del vanguardismo alemán de finales del siglo XIX.


María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García nació el 22 de diciembre de 1853, en Caracas. Su madre era prima de la mujer del héroe nacional del país, Simón Bolívar, su abuelo fue un compositor muy reconocido y su padre, Manuel Antonio Carreño, fue ministro de Finanzas de Venezuela y heredó el amor por el piano. Así es como la pequeña Teresa se crió en un ambiente cómodo y de abundancia y con todas las facilidades para, guiada por su progenitor, dedicarse a la música desde que aprendió a andar.

Raúl Gil, un vigilante del Teatro Teresa Carreño, contaba así lo que le tocó vivir una noche en el teatro: “Estaba montando guardia y como a las dos de la mañana vi a una muchacha que usaba un  vestido negro largo, de esos antiguos. Vi que pasaba hacia los cajeros y pensé ‘coño ¿a esta hora?’. Entonces salgo y me asomo desde aquí arriba y no la veo. Pensé que bajaría a los sótanos y cuando voy bajando al segundo nivel me entró un escalofrío y me regresé”.

Los empleados del teatro afirman que en el recinto artístico hay presencias del más allá. Comentan que la mismísima Teresa Carreño se manifiesta con la luna y durante los actos de aniversario. “Siempre pasa algo en eventos de conmemoración a ella. Ayer una muchacha estaba tocando su piano, interpretando una de sus canciones y, al parecer, sintió que le halaron el cabello, y se hizo un momento tenso; esto pasa muy a menudo”, expresa Yosmary San Juan, del equipo de protocolo del lugar. Raúl Gil cree haberla visto vagando por el recinto.


Pero no es solo Teresa quien se pasea por el lugar. Un niño ronda los pasillos del estacionamiento, sin cuerpo físico. “Cuando hay una presentación en los talleres de realización, maquillaje y escenografía, hay que bajar al público, y los caminos parecen laberintos y la gente se pierde. Muchos dicen que ahí se aparece un niño”, indica Yosmary. Otro empleado, que prefiere no ser identificado, explica que la historia del infante data desde hace veinte años, cuando al terminarse una función un pequeño se perdió entre la multitud y, dicen,  que nunca fue encontrado.


INFO/https://elestimulo.com/

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lunes, 8 de marzo de 2021

Esquina "de FERRENQUÍN ", historias de calle.

 


Pertenece el nombre de esta esquina al de un personaje popular de este apellido, establecido allí a principios del siglo XVIII, cuando se incrementó el desarrollo del barrio de la Candelaria, que dio motivo a su erección en parroquia en 1750.

Don Héctor Parra Márquez comenta: “Gran prestigio alcanzó al comienzo del siglo XVIII el circo construido en un corralón situado hacia el este de la Ciudad dedicado exclusivamente a corridas de toros y en el cual se permitía tomar parte a toda clase de aficionados a la fiesta brava. Como el dueño del negocio era un sujeto muy conocido a quién llamaban Ño Ferrenquín, los caraqueños de entonces denominaban al rústico establecimiento “Circo de Ño Ferrenquín”, y también el Hipódromo; a pesar de que no había allí ni asomo de caballo. Por lo demás la celebridad de Ño Ferrenquín quedó definitivamente consagrada a través de la esquina que, desde aquellas épocas y hasta nuestros días lleva su nombre”

El Plano- o la relación- del Obispo Díez Madroñero identifica la cuadra de Ferrenquín a Tracabordo como de José Benito Losada y Nuestra Señora de la Concordia, pero en la descripción de la Calle de la Agonía (Avenida Este) no hace ninguna mención a la esquina.

También, en Ferrenquín estuvo una de las famosas panaderías de finales del Siglo XIX, que fabricaban pan con harinas procedentes de la molienda de los cereales locales y la utilización de levadura de calidad y hornos de leña que hacen de los panes gallegos productos de calidad.

Variedad elaborada de manera artesanal que puede mantenerse fresca durante mucho tiempo, una exquisitez usual en las mesas caraqueñas.

Además de la panadería, existió el restaurante Ferrenquín de siete hermanos gallegos entre la década de 50 y 60. Las iguarias servidas, igual que las de la panadería, representaban la gastronómica española.


Estos eran espacios concurridos por los inmigrantes gallegos por su caldo y cocido gallego como por las iguarias que importaban, como su famoso pulpo y los calamares, entre los frutos del mar, para matar la nostalgia de su terruño en la Península Ibérica.


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sábado, 6 de marzo de 2021

Día 355 | Lucha contra la COVID-19: CARICUAO PRESENTO 34 CASOS

Día 355 | Lucha contra la COVID-19: Venezuela registra 388 casos comunitarios, 8 importados y suma 133.454 pacientes recuperados


Un total de 396 nuevos casos de contagio por COVID-19, de los cuales 388 son de transmisión comunitaria y 8 importados, fueron detectados en las últimas 24 horas por las autoridades sanitarias venezolanas para elevar la cifra total acumulada a 141.356, mientras que la tasa de recuperados se mantiene 94 por ciento del total de casos, al registrar 133.454 personas sanadas gracias a los tratamientos gratuitos que garantiza el Gobierno Bolivariano.

Así lo difundió este viernes 5 de marzo, el vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo, Freddy Ñáñez, en su cuenta de la red social Twitter, durante el acostumbrado balance diario que ofrece la Comisión Presidencial para el Control y la Prevención de la COVID-19.   

Especificó que en 19 entidades se concentró el contagio comunitario de esta jornada: Caracas (168), La Guaira (47), Miranda (42), Zulia (37), Táchira (20), Yaracuy (12), Nueva Esparta (11), Monagas (10), Cojedes (9), Apure (5); Lara, Bolívar, Guárico y Amazonas (4 c/u); Falcón, Barinas y Carabobo (3 c/u); Delta Amacuro y Aragua (1 c/u).

Caracas continúa siendo la entidad donde se detectaron más nuevos casos comunitarios, con contagios activos en 17 de sus 22 parroquias: Sucre (35), Caricuao (34), Altagracia (21), 23 de Enero (15), Macarao (12), La Vega (11), Coche (9), El Recreo (6); El Valle, San Pedro y San Bernardino (3 c/u); El Paraíso, San Juan y San Agustín (2 c/u); El Junquito, Antímano y Catedral (1 c/u):



INFO/https://www.vtv.gob.ve/covid-19-dia-355-casos-05032021/?fbclid=IwAR2E7sYIlBZRgX6Tu3EC6IJ_clX6Ea55W0i-L9CKMM7nZkOcpQkUSABXB-I

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jueves, 4 de marzo de 2021

Mitos y leyendas: La novia fantasma de la estación Colegio de Ingenieros.

El Metro de Caracas (Venezuela) está lleno de historias espeluznantes a raíz de suicidios, homicidios y accidentes ocurridos en sus instalaciones. La estación más temida es Colegio de Ingenieros donde aparece la novia fantasma o la novia de los dientes, aterrorizando tanto a usuarios como operadores.




El metro de Caracas fue inaugurado el 2 de enero de 1983 bajo el gobierno de Luis Herrera Campins. A partir de ahí se convirtió en un medio de transporte muy concurrido para la población caraqueña. No obstante, hasta la fecha han surgido miles de historias tenebrosas, ya que algunos lo han utilizado para quitarse la vida y otros han sido víctimas de homicidios o accidentes. Una de estas es el caso de la novia fantasma de la estación Colegio de Ingenieros, perteneciente a la línea 1.



Conocida también como la novia de los dientes, la leyenda dice que entre 1989 y 1990 -según una usuaria de YouTube-, una odontóloga iba a contraer nupcias en la iglesia Santa Rosa de Lima, ubicada en el sector Quebrada Honda, en el centro-oeste de la capital de Venezuela. Desafortunadamente su futuro esposo la dejó plantada en el altar. Sumida en la desesperación, se dirigió hacia la estación Colegio de Ingenieros -la cual se ubica en la misma cuadra-, compró el ticket, atravesó los torniquetes, se quitó bruscamente el velo, bajó las escaleras y preguntó a los transeúntes presentes si habían visto a su novio. En ese instante, el tren estaba llegando en el riel número 2 y se arrojó para quitarse la vida. Al parecer, fue uno de los primeros suicidios registrados en el subterráneo.

Cuando las autoridades forenses recogieron el cadáver de esta mujer, descubrieron su identificación entre sus objetos personales y ahí se percataron de su profesión. Hasta los momentos, nadie sabe su nombre.

A partir de ahí, tanto hombres como mujeres reportaron el avistamiento de una mujer vestida de blanco que pregunta dónde está su novio y que luego se desvanece al voltear la mirada. Se cuenta que es muy difícil mirarla a los ojos por largo tiempo, debido a que se siente una carga sumamente pesada. Algunos la describen como un fantasma ensangrentado y sin dientes. Otros testifican que se aparece con el rostro despedazado, tal cual cuando recogieron su cuerpo.


Para los operadores del Metro, se trata de un espíritu negativo y con sed de venganza, puesto que ha provocado suicidios extraños en la estación. 

Es por eso que muchos temen esperar o acercarse a la línea amarilla de la estación, el cual es el límite de seguridad trazado en todos los andenes del Metro de Caracas. Esto se debe a que este ente puede halarte hasta que caigas a las vías del tren. Otros sienten mareos al estar cerca de la raya o incluso un golpe enorme, teniendo la sensación de ser arrollados por alguien.


Un diario venezolano publicó el testimonio de un operador acerca de su experiencia con este fantasma femenino: “Entrado el turno de la noche, haciendo el recorrido visual de las cámaras de seguridad, mi compañero de trabajo me indica que observe la cámara número 3 del andén, porque le pareció haber visualizado algo. Cuando verifico pudimos observar inmóviles la imagen de una mujer vestida de novia, caminando por los rieles de la estación, desapareciendo al pasar unos segundos”.


Otro empleado relata que un día estaba en su cabina laborando cuando notó que los usuarios corrían aterrados. Salió de su puesto de trabajo para saber qué estaba ocurriendo, se asomó a las escaleras y vio al espanto subiendo. Se le puso la piel de gallina y también huyó despavorido.

Los trabajadores del subterráneo capitalino aseguran haberla visto vagando por los rieles del tren y repitiendo el ciclo de su suicidio: ingresa a la estación, se arranca el velo, baja las escaleras, pregunta dónde está su futuro marido y se lanza. Al mismo tiempo, agregan que cuando hay apagones de luz, es cuando más sale esta alma en pena. Para ellos, Colegio de Ingenieros es la estación más temida.


Fuente:

Correo del Orinoco (31 de julio de 2014). ¡Espeluznante!|Conozca las historias más aterradoras del Metro de Caracas (+Fotos). http://www.correodelorinoco.gob.ve/conozca-historias-mas-aterradoras-metro-caracas-fotos/


https://www.pressdek.com/la-novia-fantasma-de-la-estaci%C3%B3n-colegio-de-ingenieros-metro-de-caracas-2535

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Esquina "de Pajaritos ", historias de calle.


Hacia 1675 los padres franciscanos obtuvieron para su huerta y convento agua por cañería de cal y canto, y así se originó el Chorro de San Francisco, que primero dio nombre a esta céntrica esquina. En el libelo de Pedro García de Segovia, de 1733, se expresa que “…una cuadra más abajo ¨ [del convento de la Inmaculada Concepción] hay una fuerte en el claustro del convento de N. Serafico Padre S. Francisco con agua en la enfermería en la huerta del convento, y de esta agua salen dos chorros a la calle real…”


En el Terremoto de 1812 los frailes perdieron los títulos de sus derechos de agua, pero declararon que los tenían “por posesión antiquísima, incluso a la mitad de la caja principal, por haberla construido un religioso franciscano ingeniero”.



En los primeros años del siglo XIX ya la esquina había cambiado su nombre por el que hoy tiene, pero no se conoce con certeza el motivo. Doña Carmen Clemente Travieso afirma que la denominación se debe a que en las pilas de los franciscanos venían a beber pajaritos, “que alegraban la calle con sus trinos”; otros opinan que el nombre obedece a unos árboles cubiertos con la tiña de este nombre, Loranthus paniculatus, que hubo en el lugar. Pero muy bien pudiera ser que la pila de los frailes, de igual manera que las del León (Capuchinos) y de los Angelitos, que tenían grabadas o esculpidas las imágenes que les dieron nombre popular, ostentara la figura de las avecitas que tan comúnmente se asocian con el “poverello” de Asís. Es tradición muy arraigada que el santo podía comunicarse con los animales, y la iconografía franciscana abunda en ejemplos que lo representa rodeado de pajaritos.


Fuente: La Nomenclatura Caraqueña

Rafael Valer


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lunes, 1 de marzo de 2021

Esquina "El Cristo al revés ", historias de calle.

Relata la periodista Carmen Clemente Travieso que el singular nombre de esta esquina, tiene su origen en un humilde zapatero que vivió a mediados del siglo XIX, en esa zona de Caracas.



El hombre, honorable y trabajador, se dedicaba día y noche a coser media-suelas a los zapatos de los vecinos, así como a crear zapatillas de tacón o botas para los soldados del cuartel cercano.


Este zapatero que contaba con una buena clientela, exhibía en lo alto de su habitación una burda imagen de un Cristo de madera bendecido por el cura de la parroquia, a la cual le tenía mucha fe.


Un día el trabajo comenzó a bajar debido a que un competidor se instaló cerca de su puesto, por lo que el zapatero decidió colocar al revés la figura de Cristo, fiel a su creencia de que castigando al santo de su devoción, obtendría más rápido sus favores. En este caso, más clientela.


Lucas Manzano, escritor, periodista y militar venezolano, relató que cuando comenzaron a llamar a esta esquina El Cristo, los vecinos de la primera esquina bautizada con ese nombre protestaron ante el Prefecto, haciéndole ver su derecho a mantenerlo.


Ante esto, el Prefecto impuso a los vecinos de La Pastora identificar la suya con el nombre del Cristo al revés.



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