domingo, 4 de mayo de 2014

Parques del Suroeste reciben a visitantes con su peor cara

El Ruiz Pineda, Vicente Emilio Sojo, el zoológico y La Paz están en desidia.



JULIO MATERANO | EL UNIVERSAL
domingo 4 de mayo de 2014 07:44 AM
Después del Parque Nacional El Ávila las formaciones montañosas de Caricuao, situadas al Suroeste de la ciudad, constituyen el segundo pulmón vegetal más importante de Caracas, con una extensión territorial que suma 2.972 hectáreas.

Sin embargo, la desolación y la desidia parecieran haber ganado territorio en los cuatro parques más importantes que se tienden sobre ese espacio geográfico, lo que ha restado áreas verdes para la recreación y esparcimiento de las familias de la zona y del Área Metropolitana en general.

Es el caso del parque Vicente Emilio Sojo, que nace al pie de la Cota 905 y se extiende hasta la Universidad Católica Andrés Bello; el retrato de dejadez también se repite de manera casi orquestada en los parques Leonardo Ruiz Pineda, en pleno corazón de la parroquia; el Zoológico de Caricuao y el Universal de La Paz, que abraza toda la cornisa de las Colinas de Palo Grande, siendo este último el niño mimado de los ambientalistas, debido a su matiz histórico y a su biodiversidad de plantas, árboles y animales.

Aún así, los habitantes de la zona denuncian que los campos de recreación se han convertido en suelos de sicariato, en una especie de tierra de nadie, un espacio predilecto para los santeros y vecinos que practican la brujería y la magia negra, al igual que la prostitución y la drogadicción.

En el Zoológico de Caricuao es poco lo que queda de grama, los tronco de algunos árboles talados fungen como asientos para los visitantes que deciden compartir sobre la tierra seca. "Está muy descuidado. Los animales están moribundo y el parque huele muy mal", relata la visitante Mariana Vegas.

En ese sitio, las mayoría de los animales en exhibición carece de un estanque de agua que les permita hidratarse. Es el caso de las especies silvestres que permanecen en los parques de contactos. Las dantas, los chivos, báquiros, morrocoyes, llamas y otras especies, yacen sobre el suelo erosionado, sin nada de vegetación. En el mejor de los casos les dan de beber con una manguera común. Es como si ese zoológico fundado en 1977, se encontrara en agonía.

En El Pinar, aunque los espacios y caminarías están en buen estado, los felinos en cautiverios lucen poco animosos. En las pequeñas presas, yacen algunas especies de cocodrilos sobre aguas verdes y otros casos muy negras. Fernando Canelón, de la Red de Ambientalistas de la parroquia, dijo que recientemente sostuvieron una reunión con el ministro de Ambiente Miguel Tadeo Rodríguez, quien prometió la recuperación del Parque de La Paz.

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