En Caricuao hay invasiones de todo tipo: asentadas, recientes, en zonas de riesgo, en parques recreacionales e incluso una que está sobre la propia tubería central de aguas blancas. La red de ambientalistas de Caricuao logró que ayer representantes del Ministerio Público y funcionarios del Ministerio de Ambiente, Inparques, Alcaldía Libertador y Alcaldía Metropolitana se hicieran presentes en la parroquia y realizaran un recorrido por todas las ocupaciones ilegales. Constataron el daño ambiental que las mismas ocasionan, tomaron las coordenadas de las invasiones y verificaron que muchas fueron levantadas sobre terrenos que son parte de parques recreacionales. Con la data obtenida levantarán un informe; tomar medidas en base a este informe es una tarea que ahora está en manos del fiscal Aldo Rojas, perteneciente a la Fiscalía Sexta Ambiental, que es la que lleva el caso. Los funcionarios, acompañados de vecinos del lugar, se dirigieron en primer lugar a un terreno que queda frente al bloque 2 de la UD6, en donde una sola persona se ha apoderado de terrenos que pertenecen al parque Leonardo Ruiz Pineda para hacer un gimnasio y un gigantesco galpón. La denuncia la vienen formulando los vecinos del sector desde hace muchísimos años y nunca ha pasado nada: "Esa persona (George Darwich) cada vez deforesta más, la otra vez hasta provocó un incendio que tuvieron que apagar los bomberos", dice Tibisay Rojas. Luego la comisión se dirigió a la invasión que está en toda la vía principal, frente a la escuela de suboficiales de la Guardia Nacional. Este asentamiento (un total de veinte viviendas) fue hecho sobre la tubería principal de agua potable de Caricuao, y por eso la dirección de Control Urbano de la Alcaldía Libertador emitió a mediados del año pasado una orden para que se paralizara la construcción, orden que no fue acatada. Julio César Pérez, uno de los invasores, explicó que el problema es que a ellos Inavi les vendió esos terrenos y luego se echó para atrás por presión de Hidrocapital. Les ofrecieron como compensación unas casas en Santa Teresa, pero cuando fueron a habitarlas se dieron cuenta de que estaban invadidas. Por eso, dice, es que volvieron a ese lugar, pues nadie les da una respuesta y no quieren quedarse en la calle. Por último visitaron el Monte Chuquisaca, en la UV9, en donde ocurrió una primera invasión hace seis años y una nueva de 17 familias hace apenas dos meses. Ahora los vecinos esperan que esta visita sirva para algo, y recuerdan que en mayo del año pasado hicieron casi el mismo recorrido con representantes de la Asamblea Nacional sin que se produjese resultado alguno. Visitas de funcionarios o no, las invasiones siguen creciendo.
Javier BrassescoEL UNIVERSAL


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